Waynápaq Taki (Canto del Adolescente) op. 13
Compositor: Eduardo Alonso-Crespo
Texto basado en el poema Waynápaq Taki de William Hurtado de Mendoza.
Madrigal para Coro mixto SATB con divisi. (6 min.)
Nota del Autor:
El nacimiento de Waynápaq Taki obedeció a un encargo del director venezolano Felipe Izcaray de componer una obra para un coro de excelencia, el World Youth Choir, el Coro Mundial de Jóvenes, en el año 2001. Comenzaron entonces a jugar las eternas ideas de juventud y adolescencia como marco mental adecuado para la meta, a lo que se sumó la intención de acercar al escenario mundial aspectos concretos de la cultura andina, con su indudable encanto y misterio. La adolescencia siempre fue motivo de interés de los compositores, sea por su frescura y desorden o por su fuerza e impulso natural (el Canto del Adolescente de Stockhausen y la Danza de las Adolescentes de Stravinsky son sólo dos ejemplos famosos). En este caso preferí emplear la idea del pasaje de la juventud a la adultez como una metáfora sobre el surgimiento de una cultura desde la oscuridad de los tiempos hasta el brillo imperial del apogeo. Finalmente, otra premisa conceptual vino a poner en marcha la obra y esta fue la intención de vincular al Joven genérico con un arcaico Prometeo andino, en el que la fuerza de voluntad, el empuje y el coraje benefician a todos, aún a riesgo de irritar a los dioses.
Desde el punto de vista estructural, la obra tiene dos claras secciones. La primera, a modo de oscura procesión, dibuja un cuadro de profunda incertidumbre que paulatinamente adquiere claridad y brillo. Le sigue entonces una danza en 7/8 que en su continua expansión sirve a los fines de invocar transformación, crecimiento y evolución. La composición emplea una consistente polimodalidad pentatónica, es decir, el uso en superposición de los modos pentáfonos, lo que confiere cierta identidad arcaica a la música y, al mismo tiempo, un interés mayor para el oyente actual. El idioma empleado es el quechua, la lengua imperial de los incas, de amplia difusión en la región andina de América del Sur. En este sentido deseo expresar mi especial gratitud a la Lic. Katia Gibaja por su invalorable ayuda lingüística y, naturalmente, al autor del poema, el Prof. William Hurtado de Mendoza, por su generosa autorización para emplear su texto. La fotografía es de Quentin Pelletier.
